El figurante enajenado
Cruzando un extenso desierto, el sabio Kai llegó a una ciudad en la que florecían altos edificios. Mientras cruzaba la avenida Tropicana, un figurante que simulaba ser Elvis, lo agarró del cuello y poniéndole una navaja en la mejilla le preguntó:
-Venerable, usted que nunca miente, ¿no es verdad que soy el verdadero Elvis?
A lo que el Maestro respondió:
-Hay que ver lo que se parece a tí.
Y sin comprender del todo, el figurante se alejó en busca de otra opinión.
